
Dada la falta de capacidad del común de los mortales para aprender idioma distinto al suyo propio, sobre todo si lo intenta ya madurito, propongo: que para combatir la maldición de la Torre de Babel, se suprima el doblaje de las películas. El que quiera ver una que la vea en versión original, eso sí, subtitulada en el idioma que le corresponda a cada uno.
No es broma, con tan sencillo método, según María, no hay noruego al que se le resista el inglés.
De paso, los que hablen un mismo idioma que procuren no hacer el ridículo hablando en idiomas diferentes, pero que no dominan todos, usando traducción simultanea.
En la foto aparatos necesarios para el doblaje.




