lunes, 6 de septiembre de 2010

solidaridad


Siempre me ha parecido cruel la risa que te da cuando alguien se cae en la calle. El otro día íbamos dos de mis niños y yo a Misa cuando vimos a una señora mayor darse un jarpazo considerable, (tengo que actualizar mi diccionario) no se si por el destino que llevábamos o porque vamos madurando, no nos reímos en absoluto. Acudimos en su ayuda y la señora se levantó bien pero muy temblorosa, por lo menos no se había roto nada. Le hicimos las preguntas de rigor:¿está usted bien? ¿puede andar? ¿dónde va? ¿quiere que le llamemos a un taxi? La señora nos explicó que iba a la parada del 18 en el paseo, que iba a visitar a una amiga que también estaba sola y andaba pachucha, que le echaba una mano, le fregaba los platos y le hacía un poco de compañía, que a la amiga le hacía falta y no pensaba irse a su casa. Del brazo de mi hijo le acompañamos a la parada, la señora agradecidísima besaba la mano del chaval como si fuese un santo. Nos impresionó lo extraordinario que consideró nuestra ayuda que ni siquiera nos desvió de nuestro camino y lo normal que veía no faltar a la cita de su amiga enferma.
No hay ayuda pública ni asistencia social que se pueda comparar a la solidaridad pura y dura. No se nos ocurrió preguntarle su nombre, confiamos en volverla a encontrar para preguntárselo.

5 comentarios:

  1. Alguna risilla se os escaparía cabrones

    ResponderEliminar
  2. Lo correcto es que el vocativo vaya entre comas. O sea, en este caso, Almudena debería haber puesto una coma entre "escaparía" y "cabrones", a mi modo de ver.

    Desde otro punto de vista, tal vez no sea muy correcto lo de cabrones -aunque alguien que escribe sobre suicidas, muertes de tráfico y asesinatos a bebés, es lógico que pierda sensibilidad y fume Farias-; pero tampoco es plan de abordar un asunto desde todos los puntos de vista.

    ResponderEliminar
  3. quiero saber como se llama esa señora,en estos tiempos cualquier insustancial es un personaje, ahora tenemos una persona que merece la pena y ni siquiera sabemos su nombre, que fuerte

    ResponderEliminar
  4. se llama Filipa, vive en la calle de las tiendas.

    ResponderEliminar